jueves, 15 de febrero de 2018

Shaun White y Su Opaco Oro Olímpico #MeToo



En octubre del año pasado, Shaun White tuvo una caída que lo llevó al hospital, en donde además de diagnosticarle varias lesiones como resultado del mismo, recibió 62 puntadas, algo que a la gente normal asustaría y nos haría pensar dos veces el volver a intentar ese algo que los dejó “fuera de combate” pero no a alguien como Shaun White, a quien en múltiples ocasiones vimos preferir obtener una medalla de plata o bronce a dejar de intentar el 1080º en el skateboard vertical (algo que nunca logró, por cierto).


Este año, en los olímpicos de Pyeongchang, Shaun logró bajar el truco que lo llevó al hospital: un double mctwist 1260; y con ello, conseguir su tercer oro olímpico, algo que por demás, sobra reconocer que la sesión que tuvo fue increíble, sin bails, sin titubeos, los aterrizajes fueron precisos y fluidos, es decir, nunca cayó demasiado bajo de las paredes, sino justo en los puntos que le permitieron conseguir velocidad constante para lograr altura suficiente en cada movimiento.

Sin embargo, su oro está siendo opacado por una demanda interpuesta por Lena Zawaideh, quien fue baterista en la banda que tenía junto a White, Bad Things, y que incluye acusaciones muy serias, entre ellas sexting, condiciones de explotación laboral, y acoso sexual. Como ven el asunto es por demás serio.

En un artículo publicado por The Guardian recientemente, además de incluir los detalles de lo que se le acusa a Shaun, mencionan algo muy interesante, muy cierto, y que debemos analizar de cerca: “Evadir este tipo de temas -era algo que los atletas anteriormente podían evadir- es algo que hoy no se dejará ir tan pronto.

Sí, White es uno de mis atletas favoritos, y también el de muchas personas, modelo, músico, empresario, personaje de video-juegos (malísimos por cierto) y lo que quieran, pero es no minimiza sus acciones, ni mucho menos le da permiso de evadirlas porque “es un atleta reconocido”. OJ Simpson también lo era, incluso Kobe llegó a prisión, y retomando, en México tenemos a Mario Saénz quien después de esconderse durante varios meses, “dio la cara” en un vídeo de YouTube dando su versión de los hechos y diciendo que colaborará para aclarar su situación, pero seguimos sin ver nada, y sí, lo decimos así, se escondió, porque el que nada debe nada teme, y si no tenía nada que ver ¿por qué ocultarse y por qué dejar pasar tanto tiempo? Sobre todo, si es que le interesaba salvar o proteger su carrera que tanto dice ya le arruinaron.

Estamos en una época donde el ser famoso (atleta, músico, político) ya no debe significar ser inmune a afrontar cualquier acto ilegal en el que se incurra: abuso sexual, consumo de estupefacientes, asesinato, etc. Un trofeo, una medalla, no define a la persona, marca un logro, y hasta ahí, y si no lo creen, solo recuerden a Charles Manson, quien musicalmente pudo haber hecho una gran carrera, pero prefirió “el lado oscuro”.

Felicidades a Shaun White por su medalla y por una de las mejores sesiones que hayamos visto en olímpicos y en la historia del snowboarding, pero esperemos que afronte las consecuencias de sus actos, y que incluso, comparta el proceso de este caso que resurgió recientemente, con el mismo valor con el que compartió las imágenes de su accidente.