lunes, 29 de enero de 2018

Como Kendrick Revivió mi Gusto por U2


Después del How To Dismantle an Atomic Bomb dejé de quererlos, hoy digo: DAMN.


El año pasado cuando me enteré que venía U2 a México con su gira de The Joshua Tree, la verdad es que no emocioné mucho ya que dije: “ah, ya los vi, y ese disco no me gusta tanto” (perdón, sé que para algunos esto es blasfemia, pero, sorry not sorry, prefiero el War y Zooropa al Joshua). Además, después del “How To Dismantle An Atomic Bomb” -que a la fecha sigo disfrutando muchísimo- la verdad es que U2 me empezó a dar mucha flojera, sentía que era Bono haciendo algo que no incluía al resto de la banda, vamos, no sentía que escuchara a U2, sino sólo a este personaje político que usaba la música para extender un mensaje, uno que no todo el mundo puede entender; claro, había canciones buenas dentro de esas nuevas cosas, pero nada que en mi personal opinión hubiera considerado como remarcable, y así como si nada, dejé de escuchar a U2.


Kendrick Lamar llegó a mis oídos por primera vez con el tema “Fucking Problems” de A$AP Rocky, en donde me llamó mucho la atención la voz, y las palabras que utilizaba para una rima de “feature” como lo era esta, y es que no sonaba como tal, es una rima que bien podría tener una canción propia. Escuche completo el Good Kid, M.A.A.D. City y quedé sorprendido, luego To Pimp A Butterfly que me conquistó desde el nombre del album, el Untitled Unmastered y después llego DAMN, un disco brutal de principio a fin que puede disfrutarse al derecho y al revés (literalmente) y es aquí donde se incluye el tema “XXX”, uno que comienza lento, dando un contexto, te va narrando una historia, un hombre perdió a su hijo, Kendrick te dice lo que haría con una inteligencia lírica increíble, un sutil tono agresivo, y todo mientras hace referencia al control de armas en Estados Unidos, en ese momento entra Bono con una voz tenue, como una pausa a la canción que baja la intensidad pero no pierde el hilo, y luego da pie de nuevo a las siguientes barras de K-Dot, en ese momento dije: ¡Wow, ya me gustó U2 de nuevo! Aunque claro, no me confié mucho.


En Diciembre del año pasado, U2 lanza formalmente el disco Songs of Experience, la continuación de Songs of Innocence de 2014. El de 2017 era un disco que honestamente no esperaba mucho porque el anterior no me gustó ni poquito, pero, al enterarme incluiría una ligera participación de Kung-Fu Kenny me hizo querer escucharlo. El material tiene un buen inicio, buenas letras, y sonaba más a U2 que a Bono forzando las cosas. Luego antes de la mitad del disco entra Kendrick, quien más que una rima tira una declaración que sirve de cierre a “Get Out of Your Own Way” y de introducción a “American Soul” canción que completa el coro que hizo U2 para “XXX” y el resultado es maravilloso, ya que suena a esa banda (no al vocalista) con claras intenciones políticas que aunque da un mensaje, también quiere que te diviertas, que reflexiones y -literalmente- que rockees con ellos.


El resto del disco es bastante bueno, destacaría obviamente “Love is Bigger Than Anything in its Way”, “13 (There is a Light)” y el remix que hace Kygo a “You’re the best thing about me”, aunque claro, esto es sólo lo que concierne a Songs of Experience y no quiere decir que me vuelva un fan ciego de U2 como muchos lo son (con todo respeto), sino que más bien, Kendrick fue la razón de que volteara de nuevo a escuchar a una banda que aunque legendaria por trayectoria, llegué a considerar de aburrida, eso sí, lo sorprendente y muy grato, es como conectaron a la perfección este liricista “de ghetto” con una banda irlandesa, sí, los intereses políticos tienen mucho que ver, pero creo su unión funciona mejor, que lo que hizo Kanye West con Sir Paul McCartney, o almenos, esa es mi opinión.


¿A ustedes les gusto el Songs of Experience y/o el Damn? ¿Qué están oyendo en estos momentos? Les dejo los materiales completos en este post, el performance de ambos en los Grammys de este año, además de un mini-setlist donde les incluyo las canciones en común de ambos.